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Romi Costo

Desde mi mirada, podríamos definir como alimentación saludable a aquella que incluye alimentos integrales que no han sido procesados ni diseccionados, reducidos ni despojados. En donde lo íntegro está perfectamente equilibrado, así tal cual como la naturaleza ha conjugado las proporciones en cada una de las partes que lo conforman.  

Entendiendo que resulta perfecto así tal cual, es que comenzamos a comprender el porqué de la importancia del consumo de granos enteros, llamados integrales. Porque tienen todos los nutrientes necesarios para proporcionarnos una adecuada alimentación y consecuente buena salud. Siempre y cuando estén debidamente tratados para hacerlos digeribles y que podamos absorber los nutrientes de modo amigable, implementando las técnicas adecuadas en cada caso.  

En mis clases busco actuar de modo similar a como se comporta la naturaleza llena de biodiversidad, porque considero que en esa diversidad está la clave de la nutrición y consecuente salud.  

Poder integrar variedades del reino vegetal: cereales, legumbres, frutos secos, hortalizas, frutos, frutas y combinarlos adecuadamente, priorizando los cultivos de estación, locales, ecológicos y reduciendo los productos no locales.  

Como cocinera creo sumamente importante lograr sabores, texturas, colores y formas atractivas, fomentando la premisa de que comer se convierta en una experiencia que vaya más allá del hecho de proporcionar placer.  

Los cocineros como actores socio culturales, tenemos una gran oportunidad y responsabilidad: la de enlazar a productores y consumidores, y lograr que estos últimos, se conviertan en prosumidores, esto es, que conecten con lo esencial, conozcan la cadena productiva previa del alimento, se interesen por el modo en que fue cultivado, sumando energía en el comercio sano y justo, con los trabajadores, con los alimentos, la tierra y hasta consigo mismos.  

Una vez obtenido el alimento, y ya dispuestos en clase a transformarlo en banquetes, no olvidar todo aquello, y desde ese respeto y amor, trabajar con los ingredientes para llevarlos al mejor lugar posible y así lograr platos deliciosos, nobles, justos, nutritivos, simples, interesantes, vitales, organolépticamente atractivos.  

Esto es una alimentación consciente. Bienvenidos.